
El encargado de encabezar ese intento será el ministro de Gobierno bonaerense, Carlos Bianco, quien confirmó que una vez concretada la jura del nuevo funcionario enviará una nota formal solicitando una reunión de trabajo. Sin embargo, el primer contacto ya existió: antes de la asunción, le hizo llegar un mensaje por WhatsApp que definió, con tono irónico, como una «cartita de amor«.
La intención del Ejecutivo provincial es poner sobre la mesa una serie de reclamos que viene sosteniendo desde el inicio de la gestión de Javier Milei. Entre ellos figuran la deuda que, según la Provincia, mantiene el Estado nacional con la PBA, la paralización de más de mil obras públicas financiadas por Nación, la falta de transferencias de Aportes del Tesoro Nacional (ATN) y la necesidad de restablecer un canal de diálogo permanente entre ambas administraciones.
Bianco fue especialmente crítico al evaluar el desempeño de Santilli durante su paso por el Ministerio del Interior. «Nunca hizo nada por la provincia«, sostuvo el funcionario, al tiempo que aseguró que durante toda esa etapa no obtuvo respuestas a los reiterados pedidos de audiencia realizados por la administración bonaerense.
«Si tuviera que ponerle una nota de 0 a 10, le pongo un cero«, afirmó el ministro, quien además cuestionó la ausencia de interlocución institucional con la gestión nacional. Según explicó, la Provincia envió notas formales, realizó gestiones informales e incluso intentó establecer contacto por distintas vías, sin obtener respuesta.
Un cambio y una oportunidad
Pese a esas críticas, en Gobernación consideran que el cambio de funciones de Santilli representa una oportunidad para recomponer el vínculo institucional. La expectativa no pasa por un cambio de postura del Gobierno nacional respecto de los reclamos bonaerenses, sino por la posibilidad de establecer un ámbito de diálogo que hasta ahora no existió.
En ese contexto, uno de los ejes centrales será la discusión sobre los recursos que la Provincia reclama a la Nación. De acuerdo con las últimas estimaciones oficiales difundidas por Bianco, la deuda directa asciende actualmente a 17,8 billones de pesos. Si se incorporan otros conceptos vinculados al desfinanciamiento provocado por decisiones del Gobierno nacional, el impacto económico total alcanzaría los 26,7 billones de pesos.
La administración de Axel Kicillof sostiene que esa situación afecta el desarrollo de infraestructura, limita la ejecución de programas y compromete la capacidad financiera de la Provincia para afrontar obras y servicios.
Con ese escenario como telón de fondo, el gobierno bonaerense buscará aprovechar la llegada de un nuevo jefe de Gabinete para volver a plantear una agenda que considera prioritaria. Resta saber si el cambio de interlocutor alcanzará para destrabar una relación que, hasta el momento, estuvo marcada por la falta de diálogo y el creciente conflicto entre ambas administraciones.
