Mientras el plantel profesional, encabezado por Alexander Medina, disfruta de la vuelta el trabajo en un escenario diferente la delegación está atenta al duro momento deportivo de uno de sus referentes.
El objetivo a corto plazo está en el próximo 4 de julio, cuando se mida con Deportivo Maldonado en Punta del Este. El largo es tener cerca a Fernando Muslera una vez que se termine su descanso extra por haber participado del Mundial 2026.
El impacto es grande. Pese a que en Argentina la cosa sigue, en Uruguay el tiempo está detenido desde aquel remate de Álex Baena. Lo de Nando es futbolísticamente traumático, no hay dudas sobre eso. Pese a que se mostró entero, por dentro el golpe sigue haciendo efecto. El dolor hace su parte. Muslera no le escapa a ese sentimiento y hace bien. Si no se transita, no se sana.
Aunque suene y sea injusto quedará marcado como principal culpable por sus intervenciones. Es injusto, porque el peso recae sobre su figura en una estructura colectiva que estuvo lejísimos de lo esperado. Ahí es donde la floja actuación de Muslera absorbe lo bajo del resto.
Detrás de la espalda del arquero campeón con Estudiantes quedan otra individualidades que no fueron ni la sombra de lo que muestran en sus clubes. A la par de Muslera queda Bielsa, queda Valverde. Falló toda la estructura pero se necesitan culpables y nuestros hermanos ya eligieron, por mayoría, las tres cabezas a las que apuntar.

Muslera como Verón: marcado por otros, defendido por los propios
La gente de Estudiantes sintió el impacto como propio y salió a proteger al suyo como lo hizo en 2002. Como lo hace desde entonces. Verón sabe como ninguno por lo que pasa el uruguayo que buscaba un cierre a la altura de su exitosa carrera.
El pueblo pincha también lo sabe. Hace 24 años vivió como propia la condena mediática a la Bruja y pasa lo mismo con el de las atajadas increíbles con el escudo albirrojo. En aquel 2002 no existían las redes sociales, ahora son plataforma de defensa popular y la banca es masiva. Se expande.
La sensación general es que la gente muere por demostrarle su afecto. Lo hará en la cancha que lo vea volver. Muslera será ovacionado y también habrá que seguir de cerca que es lo que le ocurre por dentro.
Según lo dicho por el propio Bielsa, fue el arquero el que decidió salir en el entretiempo del partido ante España. No fue solo por eso: fue por su accionar en el empate del primer partido ante Arabia, fue por su salida en falso ante Cabo Verde y quizás sea también por esos 41 grados de temperatura de la noche anterior. ¿Podría haberse bajado antes? Aunque lo fuese, no pareciera opción bajarse antes de tiempo para un tipo con semejante carrera.
Muslera se corrió cuando pudo, pero se corrió. Lo que pasó en la cancha después tampoco fue mejor. Para Nando hubo respaldo de viejos compañeros de Selección, como el de Andrés Scotti (hermano del ex Gimnasia, Diego): «Sos humano y con un coraje poco común y admirable; dejarle el lugar a un compañero cuando no te sentías bien para seguir, eso es pensar en lo colectivo por sobre lo individual».
En ese sentido, hasta el propio Baena le mandó un mensaje de apoyo al guardameta de 40 años. “Al final creo que también le ha botado mal”, dijo el verdugo español ni bien finalizó el encuentro en el Estadio Akron en Guadalajara. “Debe ser jodido para él porque su selección se estaba jugando la vida”, sostuvo el futbolista del Atlético de Madrid que le envió «un fuerte abrazo porque creo que será duro para él”.
El arquero tiene respaldo. La gente del León decidió y salió a abrazar a Muslera como lo que es, propio. Es más, los pinchas rechazaron abiertamente algún berrinche público en plan circense y esperan por el 28 . El suyo.
