«A mí háblame bien. No me faltes el respeto», le dijo el capitán argentino al juez del encuentro, visiblemente molesto por el tono con el que, según las imágenes, se dirigió hacia él durante una discusión en pleno partido. El intercambio fue captado por las cámaras y se viralizó apenas terminó el encuentro.
La escena no pasó desapercibida, ya que, muchos hinchas encontraron en esa reacción un costado pocas veces visto de Messi. Un capitán que, lejos de quedarse en silencio, defendió su lugar, el de sus compañeros y el respeto dentro de la cancha. Una actitud que para muchos recordó al Diego más competitivo, ese que nunca daba una pelota por perdida y que tampoco se callaba frente a nadie, como en México 1986, Italia 1990,o el fatídico Estados Unidos 1994.
Contra ellos, de nuevo con la azul
Coincidencias: Camiseta azul como en el Azteca
Casualmente, el destino volvió a unir dos historias que parecen no querer separarse. Porque mientras la frase de Messi despertó inevitablemente comparaciones con Maradona se confirmó que el seleccionado Argentino jugará ante Inglaterra con la camiseta azul…. tal como lo hizo en México 1986.
Aquella casaca nació casi de casualidad cuando Carlos Bilardo decidió cambiar la indumentaria a último momento y Diego Maradona fue uno de los que aprobó el modelo antes de salir a la cancha. «Con esta le ganamos a Inglaterra», cuentan que dijo el Diez. Horas más tarde llegaría la «Mano de Dios» y el considerado por muchos como el mejor gol de la historia de los mundiales.
Cuarenta años después, esa camiseta volverá a ser protagonista en un cruce que nunca es uno más. Argentina e Inglaterra escribirán un nuevo capítulo de una rivalidad cargada de historia, recuerdos y simbolismo. Si bien los protagonistas son otros y el contexto también cambió, el peso emocional del partido permanece intacto.
Para Messi será, además, un encuentro especial, a partir de que el propio capitán reconoció después de eliminar a Suiza que será la primera vez que enfrente a Inglaterra con la Selección mayor en una Copa del Mundo, un rival al que nunca tuvo enfrente y que representa uno de los desafíos más importantes que le quedaban por vivir con la camiseta argentina.
El fútbol suele regalar coincidencias difíciles de explicar. Un capitán que exige respeto mirando a los ojos a un árbitro. Una semifinal contra Inglaterra. La camiseta azul que vuelve del baúl de los mejores recuerdos. Son imágenes que inevitablemente remiten a Maradona, pero que también hablan de un Messi que, a su manera, sigue escribiendo su propia historia.
Por Malvinas, por el diego, por la ultima de Leo
