Este confronte de colores se da cuando la charla pone el foco solamente en el partido de la Selección en 2002. Uno donde la Bruja, ni sus compañeros, estuvieron a la altura de lo que fue el segundo partido de la fase de grupos.
El 11 estaba tocado en lo físico y el primero que lo vio fue el propio Bielsa. El rosarino le dió a Verón apenas 47 minutos de rodaje y lo reemplazó por Pablo Aimar. Misma suerte corrió otro figura como Gabriel Batistuta, reemplazado por Hernán Crespo y más tarde uno de los predilectos del DT: Cristian «Kily» González.
El platense era el capitán de aquel equipo que, días después, quedaría afuera por no poder vencer a una Suecia que acertó un tiro libre e igualó con un equipo que le generó 14 situaciones de ataque con una posesión del 65%. La saña contra Verón tiene que ver con lo que generó él mismo, con la ilusión que su presente generaba.
No iba a ser la primera vez que la Bruja quede frente a frente a la opinión pública. Vendrían otros cruces de dimensiones más adelante: con Maradona más allá y más acá en el tiempo y con la propia dirigencia del fútbol argentino ahora.
Saludo de capitanes: Verón decepcionó en el choque de 2002
Mejor no hablar de ciertas cosas
La Bruja fue (es) el chivo expiatorio de miles y, aunque el propio Maradona pidió por su redención popular, las heridas entre el presidente pincha y un sector del fútbol argentino siguen abiertas. Sin embargo del Argentina – Inglaterra realmente importante y trascendente, donde Verón fue determinante se elige no hablar tanto.
Pegarle al tres veces mundialista es tan fácil para sus detractores como lo es defenderlo para los propios. Más allá de que detrás de los motivos críticos hayan otros de los se prefiere no hablar, existe una versión de Verón ante Inglaterra que fue imborrable para propios y extraños.
Aquella Bruja tenía apenas 23 años. Había dejado el país en el 96′, su camino en Europa recién comenzaba. Pensarlo como capitán del campeón de la edición 50 de la Libertadores con Estudiantes o como presidente recolector de estrellas en un estadio remodelado era una utopía.
Ese jugador, que pasaba de Sampdoria a Parma, era uno de los botines más destacados de un plantel rico en talentos. Su particular dinámica, su juego largo y su capacidad para juntarse en corto con Ortega en aquel choque con los ingleses lo destacaron en la noche soñada de Saint Etienne.
El broche de oro de ese rendimiento no fue el pase a Zanetti sino el penal que inclinó la serie a favor (2-1) luego del penal fallado por Crespo y el atajado por Roa. El festejo en el final con los jugadores subidos al alambre del estadio habla por sí solo de una noche épica.
El Mundial de la Bruja en Francia
Durante la temporada 98′, Juan Sebastián Verón vivió un momento consagratorio en su carrera, consolidándose como uno de los mejores mediocampistas del mundo. Su gran desempeño en la Copa del Mundo impulsó un millonario traspaso dentro de la Serie A de Italia.
Pese a las diferencias con la conducción del Kaiser, Verón fue el eje absoluto del mediocampo argentino. Jugó la totalidad de los 480 minutos del seleccionado en la competencia en cinco partidos y dio dos de sus cinco asistencias mundialistas: una a Javier Zanetti en la icónica jugada de tiro libre frente a Inglaterra, y otra a Claudio López en los cuartos de final ante Países Bajos.
«Llegamos 20 días antes que todas las selecciones, nos metieron en una montaña, llenaron de telones las canchas y no podíamos ver a nadie», contó el presidente pincha hace algunos años.
Sobre aquellos días, Verón contó de los métodos de Passarella: ”Estábamos sentados, mirando un solo canal en francés y veíamos a los brasileros, que llegaron a la Final, que se tiraban de la montaña rusa de Euro Disney y nosotros todos barbudos, nos mirábamos ya como cuando tenés al de al lado y lo querés pelear solo porque hace un montón que estás… Bueno, esa fue mi experiencia en mi primer Mundial”
En ese contexto, el 11 fue el futbolista con más pases completados en un solo partido de todo el torneo, logrando dar 91 pases correctos en el duelo de octavos de final contra Inglaterra. El Verón del que se prefiere no hablar.
