Se trata de Dejan Stanković que disputó el mundial de Francia 98 con la Republica Federal de Yugoslavia, el de Alemania 2006 con Serbia y Montenegro y el de Sudáfrica 2010 con Serbia.
Las tres selecciones fueron herederas del proceso de desintegración de la República Federativa Socialista de Yugoslavia, un Estado que durante décadas reunió a seis repúblicas bajo el liderazgo de Josip Broz Tito y que comenzó a fracturarse tras su muerte en 1980 y el derrumbe del bloque socialista europeo.
Bilardo, Goycochea y el último capítulo de Yugoslavia
En Italia 90, luego de la histórica eliminación a Brasil en octavos, el equipo del Narigón se enfrentaba contra lo que había sido en décadas anteriores una de la potencias mundiales, Yugoslavia. El partido fue descrito como el más aburrido del mundial y se definió por penales en una tanda que hasta Maradona erró.
Las atajadas de Sergio Goycochea clasificaron a Argentina a las semifinales de Italia 1990 y marcaron la última participación mundialista de Yugoslavia
Gracias a las atajadas de Sergio Goycochea, Argentina avanzó a las semifinales y Yugoslavia quedó eliminada en su última participación mundialista. Menos de un año después comenzaron las declaraciones de independencia de varias de sus repúblicas y estallaron las Guerras Yugoslavas. Con el paso del tiempo, el entrenador Ivica Osim llegó a preguntarse si aquella derrota había significado algo más que una eliminación deportiva: «Todavía me pregunto qué podría haber pasado si hubiésemos ganado. Quizás peco de optimista, pero creo que las cosas en el país hubiesen sido distintas si jugábamos la final. Quizás no hubiese habido guerra».
Al día de hoy esa fragmentación derivó en siete países independientes:
Eslovenia (independizada en 1991), Croacia (independizada en 1991), Bosnia y Herzegovina (independizada en 1992), Macedonia del Norte (independizada en 1991; cambió su nombre oficial en 2019), Serbia (continuidad del estado tras la separación de Montenegro en 2006), Montenegro (independizado en 2006), Kosovo (declaró su independencia de Serbia en 2008).
La desintegración de la antigua Yugoslavia dio origen a siete Estados independientes y transformó también el mapa del fútbol internacional
El camino de Dejan Stanković por el Mundial
Mientras la geografía de los Balcanes cambiaba, también lo hacía el escudo que defendía Dejan Stanković. Nacido el 11 de septiembre de 1978 en Belgrado, el mediocampista nunca cambió de nacionalidad ni se naturalizó en otro país. Sin embargo, disputó tres Copas del Mundo con tres selecciones diferentes: República Federal de Yugoslavia en Francia 1998, Serbia y Montenegro en Alemania 2006 y Serbia en Sudáfrica 2010.
Su primera experiencia mundialista llegó con apenas 20 años. Ya era una de las grandes promesas del Estrella Roja y formó parte del plantel yugoslavo que alcanzó los octavos de final en Francia 1998. Aquella selección ya no representaba a la antigua Yugoslavia socialista, sino al Estado conformado únicamente por Serbia y Montenegro, luego de la independencia del resto de las repúblicas.
Dejan Stanković debutó en los Mundiales con apenas 20 años representando a la República Federal de Yugoslavia, heredera de la antigua Yugoslavia socialista
Ocho años más tarde volvió a un Mundial, pero bajo otro nombre. En Alemania 2006 fue el conductor de Serbia y Montenegro, un país que apenas unos días después del torneo dejaría de existir tras la independencia montenegrina. Aquella participación quedó marcada por la histórica derrota 6-0 frente a la Selección Argentina, en el partido que también significó el debut y el primer gol mundialista de Lionel Messi.
Cuatro años después, en Sudáfrica 2010, volvió a representar a una selección diferente. Esta vez fue Serbia, ya convertida en Estado independiente y con Stanković como capitán y máximo referente de un equipo que venía de conseguir una resonante victoria frente a Alemania durante la fase de grupos.
Ya como capitán de Serbia, Stanković completó un récord único al disputar su tercer Mundial con una tercera selección diferente
La marca quedó registrada para siempre: tres Mundiales, tres selecciones reconocidas por la FIFA y una misma ciudad de origen. Stanković nunca cambió de país; fue el país el que cambió alrededor suyo.
Su recorrido resume como pocos las consecuencias deportivas de la desintegración yugoslava. Mientras las fronteras se modificaban, los himnos cambiaban y las federaciones se reorganizaban, el mediocampista siguió representando el mismo lugar de nacimiento. Por eso su récord trasciende lo futbolístico: cada una de sus participaciones mundialistas refleja un momento distinto de la historia política de los Balcanes.
