A través de la firma de un convenio marco con el Ministerio de Hábitat y Desarrollo Urbano de la provincia de Buenos Aires, se formalizó el marco legal e institucional que permitirá generar futuros acuerdos específicos desde la política para promover este innovador modelo de convivencia entre distintas generaciones.
El objetivo de esta primera experiencia es reacondicionar una propiedad en el casco urbano platense para albergar a jóvenes y adultos mayores en situaciones de calle y vulnerabilidad, compartiendo espacios comunes y brindando además respuestas educativas y de formación laboral.
Firma del acuerdo marco entre la UCALP y la Provincia para avanzar en la concreción de viviendas intergeneracionales
La «vivienda intergeneracional» como espacio de intercambio
Tiempo atrás, un trabajo realizado por la Universidad Católica de La Plata (UCALP) advertía sobre la parálisis habitacional que afecta a las dos puntas del ciclo vital. Mientras los jóvenes no logran calificar para créditos por la precariedad laboral, los adultos mayores enfrentan el deterioro de sus hogares con jubilaciones de subsistencia.
Por ello los investigadores no sólo estudiaron cómo la convivencia intergeneracional incide en la vida cotidiana de los hogares a la vez que evaluaron los riesgos y oportunidades del desarrollo a gran escala de viviendas intergeneracionales en la Argentina, sino que también ofrecieron una propuesta que aparece como innovadora, con el objetivo de combatir el déficit habitacional.
Se trata entonces de un proyecto que contempla un espacio habitacional compartido intergeneracional, denominado Centro Comunitario Intergeneracional de Formación Educativa (CCIdE), orientado además a brindar respuestas educativas y de formación laboral futura, rescatando a determinados actores sociales de situaciones de vulnerabilidad.
El CCIdE se convierte en un nuevo producto arquitectónico de carácter público, inserto en la trama urbana y adaptado al contexto socioeconómico y cultural de cada lugar.
Se trata de un espacio multifuncional, pensado para funcionar las 24 horas del día durante todo el año, que contempla tanto las funciones básicas del habitar como ámbitos flexibles destinados al encuentro, la convivencia y el intercambio cultural y educativo.
Prevé además espacios comunes como salas de estar, comedores, salones de reunión y de juegos, donde se promueven las relaciones intergeneracionales y la transferencia de saberes.
La propuesta incluye talleres y cursos, pero también valora los quehaceres cotidianos como instancias de enseñanza y aprendizaje.
En este esquema, los adultos mayores con formación profesional u oficios cumplen un rol de tutores, mientras que los jóvenes y adolescentes colaboran, entre otras tareas, en el acompañamiento tecnológico.
En términos educativos y laborales, podría emitir certificaciones básicas oficiales, consideradas antecedentes de primeras prácticas y experiencia laboral, especialmente destinadas a adolescentes y jóvenes adultos que se encuentran fuera del sistema educativo formal.
Estas certificaciones funcionarían como respaldo para la inserción en el mercado laboral y requerirían el reconocimiento dentro del marco legal educativo nacional y provincial.
Los adolescentes y jóvenes adultos que sean parte del proyecto intergeneracional, serán también encargados de ayudar a los adultos mayores en cuestiones por ejemplo de: tecnologías informáticas, computadoras, celulares.
De acuerdo a los investigadores este Centro representaría un aporte significativo para la sociedad argentina, al abordar de manera simultánea el déficit habitacional y la educación.
El proyecto se presenta como un artefacto urbano de carácter innovador, con potencial para convertirse en una institución modelo, adaptable a distintos contextos del país y con impacto favorable en lo social y educativo.

Un modelo social y educativo
La Rectora de la UCALP profesora Rita Gajate subrayó el potencial del proyecto como experiencia replicable: “Me parece muy importante como modelo. Si nosotros podemos instalar esta idea, como esquema de convivencia, de ayudar a dos generaciones, creo que habla mucho más de lo que estamos diciendo».
«Por eso, tenemos que ir a mostrarlo, hacer la experiencia y evaluarla para generar un modelo que después se pueda replicar con otros formatos. Nosotros lo haremos desde una universidad, desde el Estado, pero es un formato que bien podría asociar familias, grupos u organizaciones civiles. Ojalá el modelo replique con otros formatos”, señaló Gajate.
Por su parte, la secretaria de Investigación, Dra. Graciela De Antoni, destacó el carácter vanguardista de la iniciativa: “Consideramos que este es un proyecto estratégico, que tiene que empezar ahora y seguir de aquí en más, porque es una idea de avanzada, de países muy desarrollados, que hace mucho tiempo que vienen trabajando esta idea, y que tiene que ver también con un tema educativo y un tema social, de la convivencia de lo que serían los abuelos y los nietos, que en este momento se está perdiendo”.

El rol de la extensión
La propuesta de las viviendas intergeneracionales no se limita a la infraestructura, sino que involucra de lleno la vida universitaria.
Al respecto, la secretaria de Extensión, Lic. María de los Ángeles Wlasiuk, explicó cómo se articulará el trabajo de las cátedras: “Incorporamos la mirada extensionista al proyecto, pensando que es muy significativo que los estudiantes participen activamente. Y desde la Secretaría, vamos a hacer la apertura de convocatorias para que voluntarios, y también desde prácticas curricularizadas, puedan perfeccionar esas experiencias, necesidades y créditos académicos a este proyecto en particular”.
La repercusión de la investigación de la UCALP ya empezó a trascender las fronteras de la provincia. Uno de los directores del proyecto, el Prof. Arq. Daniel Buono, compartió el interés de otras casas de altos estudios del país: “Se contactaron desde la Universidad de Mendoza por el trabajo que se está haciendo de vivienda intergeneracional. Ellos quieren armar una especie de laboratorio de ideas en la cátedra. Y dentro de la idiosincrasia de esa región, distinta a la nuestra, puedan armar una prueba experimental de la vivienda intergeneracional, tomando nuestra idea principal”.
«Con la firma de este convenio -que tendrá una vigencia inicial de dos años prorrogables-, la UCALP reafirma su compromiso con el trabajo interdisciplinario y la transferencia de conocimiento científico para dar soluciones concretas a problemáticas tan sensibles como el déficit habitacional y la exclusión social en nuestra comunidad», indicaron.
